
Sin embargo, a veces existen circunstancias accidentales en las que los alimentos pueden llegar a contaminarse, como son:
- La contaminación accidental del agua de riego debida a la sequía o a la posible filtración de aguas procedentes de pozos sépticos o aguas fecales.
- Un eventual uso de abono orgánico sin tratar puede contaminar las aguas de riego.
- La posibilidad de contacto de las frutas y verduras con el suelo, insectos u otros animales.
- El traslado de los productos de las cámaras de conservación en frío al punto de venta. La conservación en cámaras frigoríficas a 4°-6° centígrados evita que las hortalizas se deterioren durante un determinado tiempo, pero no evita la presencia de bacterias. En el momento en que las frutas y verduras salen de la cadena de frío y se someten a temperatura ambiente las bacterias recuperan su capacidad de crecimiento.
- A pesar de que se recomienda utilizar guantes al manipular frutas y verduras, estas se manosean con frecuencia en busca de la "mejor" pieza.
